julio 23, 2014

5 alimentos para que tus hijos empiecen el año más concentrados


1.    Todos queremos que nuestros hijos empiecen  el año con renovados bríos, concentrados en las tareas académicas y con un muy alto rendimiento escolar y físico. Hoy te recomendamos cinco alimentos que, consumidos frecuentemente y como parte de una dieta correcta y un estilo de vida saludable y activo, pueden ayudar a tus hijos a empezar el año con una mejor concentración y un alto rendimiento, comenta la Lic. Nutrióloga Cecilia García Schinkel, nutrióloga.Pescados de agua fría, como salmón atún, trucha o sardina. Por su contenido de DHA, un ácido graso de la familia de los omega 3 que recubre las neuronas que constituyen nuestro cerebro y les brinda flexibilidad y capacidad de unión.  El DHA ha demostrado, cada vez más, relacionarse con mejores rendimientos intelectuales y físicos y ayuda a mejorar procesos cognitivos como la memoria, la concentración y la capacidad de seguir instrucciones complejas. De hecho, un nuevo estudio, conocido como DOLAB, y llevado a cabo con más de 350 niños de diferentes escuelas públicas de Inglaterra, ha mostrado mejoras significativas en las capacidades y calificaciones de lectura de los niños con más bajo rendimiento académico. Y, como obtener las concentraciones adecuadas de DHA en la dieta no es fácil y en nuestro país la ingestión habitual se estima en 30% de la recomendación, sugerimos también buscar alimentos fortificados con DHA, especialmente los que contienen DHA de alga, el más puro y más fácil de aprovechar para el cuerpo como Nutrioli DHA.

2.    Verduras de hoja verde, como espinaca, berro o acelga. Estas verduras son ricas en luteína, hierro y vitaminas del complejo B. El primero, el  hierro, es esencial para la oxigenación de la sangre y los tejidos y facilita el trabajo intelectual, mientras que las vitaminas del complejo B son importantes en la formación de la vaina de mielina, el recubrimiento que protege a las células del sistema nervioso y permite la correcta transmisión de impulsos eléctricos.

3.    Semillas como nueces, cacahuates y almendras, como fuente de grasas sanas de la familia de los omegas; por contener un adecuado balance entre ácido linoleíco (omega 6) y ácido alfa linolénico (omega 3) que favorece la salud cardiovascular. Por su valor de saciedad y su bajo índice glicémico ayudan a mantener una dieta correcta y un peso saludable. Y, como son fuentes importantes de folato, un componente del complejo B, ayudan a recubrir los tejidos del sistema nervioso y facilitan sus conexiones.

4.    Arándanos, granada y otras frutas de color rojo intenso/morado; por su contenido de antioxidantes que no solo ayudan a prevenir enfermedades infecciosas de todo tipo y a protegernos de los agentes radicales libres del ambiente. Asimismo,  según científicos en nutrición de la Universidad Tufts, contribuyen a combatir el estrés oxidativo y con ello, ayudan a proteger las funciones cognitivas y  por lo tanto a la concentración, la memoria y otras habilidades cognitivas.

5.    Agua, esencial no solo para las funciones básicas del cuerpo, sino para propiciar el correcto trabajo y funcionamiento de tu cerebro. Si  uno tiene la mente confusa o siente cierta irritabilidad, es posible que tengas sed. La deshidratación puede hacernos sentir desganados y letárgicos y provocar problemas de concentración. Recordemos que una correcta hidratación normalmente se cumple con el consumo de 2 litros de agua y otras bebidas a lo largo del día y que no debemos de esperar a tener sed para beber. La sed es ya síntoma de deshidratación, beber a lo largo del día hidrata mejor que consumir muchos líquidos al mismo tiempo.

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